Hiperhidrosis

Las glándulas sudoríparas se encuentran en la piel y están implicadas en el fenómeno fisiológico de la transpiración o sudoración que regula la temperatura corporal.

La glándula sudorípara

La actividad de la glándula sudorípara está influida por diferentes factores (la genética, las hormonas, las variaciones de temperatura, el estrés, las emociones, etc.). Cuando el sudor es excesivo, más allá del necesario para la termoregulación o hay una respuesta exagerada a los estímulos, se considera que existe una hiperhidrosis (exceso de sudor patológico).

Hiperhidrosis: causas

Las causas de la hiperhidrosis dependen del tipo que se trate.

La hiperhidrosis se puede clasificar en primaria, cuando aparece de forma espontánea, o secundaria, cuando deriva de una enfermedad.

Las causas de la hiperhidrosis primaria se desconocen. Suele aparecer al inicio de la edad infantil, generando un empeoramiento progresivo durante la adolescencia, y disminuye en edades avanzadas. Afecta a ambos sexos y se da en todas las razas.

En cuanto al origen de la hiperhidrosis secundaria parece ser más generalizada y, en ese caso, el estado de hipersudoración tiene lugar asociado a un proceso de enfermedad subyacente, como por ejemplo la hiperhidrosis vinculada a procesos infecciosos recurrentes, alteraciones del sistema endocrino como hipertiroidismo, diabetes mellitus, etc.

Prevalencia de la hiperhidrosis

Se estima que la hiperhidrosis afecta al 0,5-1 % de la población en los países desarrollados y en el 65 % de los casos es normal que afecte a más de un miembro de la misma familia.

Generalmente, la hiperhidrosis se manifiesta en las zonas corporales donde se concentran más glándulas: manos, cara, axilas y pies. Las personas que la presentan tienen un mayor riesgo de desarrollar infecciones cutáneas como verrugas, pie de atleta o queratolisis punteada, debido a que la maceración que sufre la piel altera su función barrera-protectora. Puede llegar a ser una afección discapacitante con implicación social que causa angustia y una pérdida de calidad de vida a los pacientes.

Hiperhidrosis: Tratamiento

Los antitranspirantes tópicos suelen ser el tratamiento para la hiperhidrosis de elección. Esto se debe a su capacidad para reducir la sudoración al obstruir, de forma parcial y temporal, los conductos excretores de las glándulas sudoríparas. Estos antitranspirantes pueden presentarse en diferentes formatos en función de la zona de aplicación para la que han sido formulados. En cuanto a sus componentes, las sales de aluminio han demostrado ser las sustancias astringentes más eficaces en el tratamiento de la hiperhidrosis.

A su vez, es importante que las personas con hiperhidrosis conozcan las diferencias entre desodorantes y antitranspirantes tópicos.

Mientras que estos últimos actúan en la fisiología de las glándulas sudoríparas, los desodorantes solo enmascaran el mal olor corporal y, en el mejor de los casos, neutralizan el crecimiento bacteriano.