Sudoración excesiva

El calor, los esfuerzos físicos, como la práctica de actividad física intensa, y el estado emocional o nervioso son las causas principales que determinan una sudoración excesiva. Son muchos los deportistas que padecen los inconvenientes de la sudoración excesiva, lo que les ocasiona situaciones de incomodidad y falta de seguridad.

La sudoración es el proceso fisiológico mediante el cual nuestro organismo logra mantenerse a una temperatura corporal óptima para su funcionamiento. De ahí que sea normal sudar con el calor y el ejercicio físico o en situaciones de tensión.

Consecuencias de la sudoración excesiva

El exceso de humedad provocado por el sudor puede favorecer la maceración de la piel y, por tanto, la aparición de rozaduras o infecciones cutáneas, entre otras lesiones cutáneas

Las rozaduras deportivas aparecen generalmente debido a la fricción constante y repetitiva con la ropa o con la propia piel, sobre todo en las áreas de los pliegues cutáneos, como, por ejemplo, las axilas. Las infecciones se producen cuando la epidermis pierde su capacidad para protegerse del exterior o los microorganismos externos consiguen alterar el equilibrio defensivo de la piel. Tanto la flora comensal como los microorganismos exógenos pueden causar estas patologías.

El microtraumatismo repetido en ciertas localizaciones, el exceso de humedad, el calor, la mala transpiración, el contacto con el equipamiento y con otros jugadores, entre otros factores, hacen al practicante de cualquier deporte especialmente proclive a sufrir infecciones.

Las infecciones pueden ser bacterianas, fúngicas o víricas. Entre las más comunes, destacan el impétigo (infección bacteriana frecuente que produce vesículas ampollosas que evolucionan a costras), la foliculitis (inflamación del folículo sebáceo), los forúnculos (infecciones del folículo piloso en profundidad) y abscesos (infecciones profundas de los tejidos blandos).

Cómo tratar la sudoración excesiva

Es por todo ello que conviene tomar medidas para evitar el sudor en exceso. En ese sentido, los antitranspirantes tópicos suelen ser eficaces. Esto se debe a su capacidad para reducir la sudoración al obstruir, de forma parcial y temporal, los conductos excretores de las glándulas sudoríparas. 

Estos antitranspirantes pueden presentarse en diferentes formatos (roll-on, toallitas, aerosol, polvos, plantillas para los pies, etc.) en función de la zona de aplicación para la que han sido formulados.

La práctica regular de deporte hace que la piel del deportista esté sometida a duchas constantes, por ello, es importante que los antitranspirantes puedan utilizarse más de una vez al día.

La importancia de una buena hidratación

La hidratación en el deporte es un aspecto clave para el rendimiento físico.

El esfuerzo físico incrementa la transpiración, mediante la cual el organismo mantiene la temperatura corporal. Si la transpiración se prolonga en el tiempo se reducen el volumen plasmático y la sudoración empeorando la termorregulación del deportista.

El contenido de agua en el organismo es superior en los individuos con una mayor masa muscular e inferior en los individuos con un mayor porcentaje de grasa.

El déficit de fluidos moderado o severo también puede tener un efecto sobre el proceso de recuperación, por lo cual la hidratación debe ser una prioridad inmediata.

Es importante tener en cuenta las siguientes consideraciones para una correcta hidratación en los deportistas:

  • Antes de hacer ejercicio, se debe haber ingerido, por lo menos, medio litro de agua a demanda los 60-90 minutos previos a la actividad.
  • Durante la práctica deportiva, lo recomendable es beber 100-200 ml de agua cada 15-20 min. En actividades intensas de más de 60 minutos pueden utilizarse bebidas energéticas.
  • Después del ejercicio, es necesario iniciar la rehidratación inmediatamente. También se recomienda tomar bebidas con hidratos de carbono para facilitar la recuperación del glucógeno muscular.