Dolor neuropático

El dolor neuropático es el producido a causa de una lesión física o funcional en las propias vías de transmisión del dolor (nervios) en cualquier punto del sistema nervioso.

No se conoce de manera precisa la prevalencia exacta del dolor neuropático. En Europa, alrededor del 20% de la población sufre dolor crónico, y un 7-8% sufre dolor predominantemente neuropático, con una incidencia anual de casi el 1% de la población.

La depresión, la ansiedad y los trastornos del sueño son también significativamente más prevalentes en pacientes con dolor neuropático al compararlo con otros tipos de dolor.

Dolor neuropático: características

El dolor neuropático posee unas características diferenciales con respecto al dolor somático:

  • No aparece como respuesta a estimulación de nociceptores periféricos.
  • Es un dolor que se percibe en forma de hiperalgesia (percepción de un estímulo como más intenso de lo que normalmente es), hiperestesia (aumento anormal y doloroso de la sensibilidad táctil), disestesia (sensación anormal desagradable) y alodinia (percepción anormal del dolor).
  • En un alto porcentaje de casos, el dolor no coincide con la lesión neurológica; es frecuente el retraso en el tiempo entre el daño neurológico y el inicio del dolor (semanas, meses e incluso años).
  • En la mayoría de los casos está mal localizado.
  • Su alivio con analgésicos opiáceos es sólo parcial y deficiente, incluso nulo, aunque puede ser aliviado con psicofármacos.

Diagnóstico del dolor neuropático

El diagnóstico del dolor neuropático es esencialmente clínico y se realiza mediante la historia clínica y la exploración neurológica.

Como el dolor es, por definición, un síntoma subjetivo, es de gran utilidad la aplicación de escalas de valoración del dolor, como la Escala Visual Analógica (EVA). También es necesaria una exploración neurológica detallada que incluya una valoración minuciosa de la sensibilidad. Las exploraciones complementarias irán encaminadas a detectar, si es posible, la lesión de base del dolor neuropático.

Causas del dolor neuropático

Algunas de las causas más corrientes de dolor neuropático son: la neuropatía diabética, el herpes Zoster (neuralgia post herpética) y traumatismos directos sobre los nervios, como, por ejemplo, posibles secuelas postquirúrgicas.

El dolor neuropático también puede coexistir con otros tipos de dolor en patologías, como dolor lumbar asociado a radiculopatías o enfermedades musculoesqueléticas.

La neuropatía diabética

La neuropatía diabética es un tipo de daño en los nervios que puede producirse como consecuencia de la diabetes. Un nivel alto de glucosa en sangre puede dañar los nervios en todo el cuerpo. La neuropatía diabética afecta, en mayor medida, los nervios de las piernas y de los pies.

La neuropatía diabética es una complicación frecuente y grave de la diabetes. Llega a afectar a más de un 50% de los pacientes diabéticos tras veinte años de evolución.

Sin embargo, por lo general, su desarrollo puede prevenirse o retrasarse mediante controles estrictos de los niveles de azúcar en sangre y un estilo de vida saludable.

La neuropatía periférica es el tipo más común de neuropatía diabética. Afecta en primer lugar a los pies y las piernas, seguidos de las manos y los brazos. En general, los signos y síntomas de la neuropatía periférica empeoran durante la noche. Los principales síntomas son los siguientes:

  • Entumecimiento y capacidad reducida para sentir dolor o percibir cambios de temperatura.
  • Sensación de hormigueo o ardor.
  • Dolores o calambres agudos.
  • Mayor sensibilidad al tacto.
  • Debilidad muscular.
  • Pérdida de reflejos, especialmente en el tobillo.
  • Pérdida del equilibrio y la coordinación.
  • Úlceras e infecciones en los pies, y dolor en los huesos y las articulaciones.

Tratamiento del dolor neuropático

Una evaluación y un diagnóstico adecuado del dolor son fundamentales para hacer un tratamiento exitoso del dolor neuropático. Además, es importante la identificación y el manejo simultáneo de depresión, ansiedad y trastornos del sueño, que afectan la calidad de vida del paciente.

Los grupos de fármacos con evidencia más clara en el manejo del dolor neuropático incluyen los neuroanalgésicos, como la capsaicina, los antidepresivos, los neuromoduladores o gabapentinoides, opioides y anticonvulsivantes.

Por otro lado, medidas no farmacológicas como la disminución del estrés, una buena higiene del sueño o las terapias físicas también deberían ser consideradas.