Higiene ocular

Los párpados con sus pestañas y sus glándulas (sebáceas y sudoríparas) y el saco lagrimal son estructuras que protegen al ojo y forman parte de lo que se define como zona periocular. Existen distintas patologías oftalmológicas que afectan a esta área periocular. Para su correcto tratamiento, es indispensable una higiene ocular específica con productos que no produzcan irritación o alergia, y que faciliten su curación.

Blefaritis

Un párpado inflamado, enrojecido e irritado, especialmente en la parte donde nacen las pestañas, nos debe hacer sospechar que hay un problema de blefaritis.

Existen varias causas que pueden estar relacionadas con la aparición de blefaritis. El tipo de piel, la seborrea, los defectos de refracción no corregidos, la hipersecreción de las glándulas de los párpados y estímulos externos como pueden ser el polvo, el humo o el aire acondicionado, son factores que contribuyen frecuentemente a la persistencia de este tipo de inflamación crónica de los párpados.

Síntomas de la blefaritis

El síntoma más característico de la blefaritis es la inflamación y enrojecimiento de los párpados, que a menudo se acompaña de picor y ardor en la zona afectada.

Esta enfermedad también puede venir acompañada de la presencia de otros síntomas como la aparición de caspa en las pestañas o costras, lagrimeo del ojo y sensación de tener arenilla al parpadear.

En las blefaritis es necesario retirar el exceso de descamación y los restos orgánicos y reducir la inflamación e irritación.

¿Cómo prevenir la blefaritis?

Una buena rutina de higiene ocular es parte esencial del tratamiento para la blefaritis.

  • La higiene de párpados y pestañas debe realizarse a diario y todas las veces que sea necesario.
  • Se deben usar productos específicos para la limpieza ocular. En ningún caso están aconsejados los lavados con agua y sal o manzanilla.
  • En la limpieza de párpados y pestañas deben utilizarse toallitas o gasas diferentes para cada ojo y de un solo uso.
  • Hay que frotar suavemente a lo largo de todo el párpado superior e inferior, de dentro hacia fuera, así como en las pestañas.
  • Además de la limpieza diaria de párpados y pestañas, en algunos casos puede ser útil la aplicación de compresas calientes sobre los párpados, para facilitar el drenaje y la liberación de la grasa acumulada en las glándulas de meibomio.

El parpadeo forzado y el masaje de los párpados son medidas, complementarias a la higiene, que también pueden contribuir a mejorar los síntomas de la blefaritis. Para masajear los párpados, la técnica más sencilla consiste en presionarlos ligeramente con las yemas de los dedos en dirección descendente, en el caso de los párpados superiores, y en dirección ascendente, en el caso de los inferiores.

Por otro lado, para prevenir las posibles complicaciones derivadas de la blefaritis, es importante tener en cuenta las siguientes medidas preventivas:

  • Si hay picor en los párpados, no se deben frotar los ojos con las manos, ya que pueden ser fuente de infección y trasladarla de un ojo a otro.
  • En caso de que la blefaritis haya provocado la caída de pestañas, existen cremas que ayudan a su regeneración.
  • La inflamación de los párpados puede estar provocada por diferentes sustancias cosméticas que, al entrar en contacto con el ojo, provocan una reacción alérgica. Para minimizar este riesgo, es importante utilizar cosméticos y maquillaje específicos para ojos sensibles.

Si la blefaritis va acompañada de una infección bacteriana, será necesario acudir a un especialista para que valore el tratamiento con antibióticos en crema u orales.