Pies cansados

Habitualmente no se presta atención a algunas partes del cuerpo hasta que, en un momento dado, el dolor hace su aparición. Los pies doloridos o hinchados son el primer síntoma de un problema de mayor o de menor importancia.

Es importante distinguir entre pies cansados y doloridos para poder aplicar el tratamiento adecuado en cada caso.

Fatiga o dolor en los pies ¿Cuáles son las diferencias?

Hay diferencias entre fatiga y dolor. La fatiga de los pies, también conocida como pies cansados, es un trastorno que suele ser ocasional y está relacionado con una larga caminata o con haber permanecido mucho tiempo de pie. Suele desaparecer con el reposo y con la aplicación de cremas de masaje relajantes. Por el contrario, en el dolor, las molestias perduran e incluso pueden aumentar con el paso de las horas, por lo que es aconsejable la consulta a un profesional.

Soluciones para los pies cansados

Un baño de pies con sales relajantes o un leve masaje aplicando productos específicamente formulados para los pies cansados, como una crema balsámica para pies, mejorarán los síntomas del cansancio y la hinchazón provocados por el esfuerzo diario u ocasional.

La presencia de los popularmente llamados callos, durezas, ojos de gallo, clavos, etc., son el inequívoco síntoma de que los pies están sufriendo una agresión o un problema al que hay que dar solución oportuna. La correcta hidratación de la piel mantiene la flexibilidad y tersura óptimas. La aplicación de productos específicos para durezas o el uso de una piedra pómez contribuyen a eliminar las asperezas y callosidades.

¿Qué son las callosidades?

Las callosidades son zonas de piel muerta, de mayor o menos grosor que aparecen en puntos muy concretos del pie debido a roces o presiones. Se trata de un infarto cutáneo provocado por una presión desmesurada en un punto concreto del pie de forma continuada. Dicha presión no permite la correcta irrigación de la zona dérmica y, como consecuencia, ocasiona una muerte celular que produce lo que llamamos dureza (tiloma) si es extensa, o callo-clavo (heloma) si es más delimitada, profunda y concéntrica.

¿En qué zonas aparecen las callosidades?

Las zonas más comunes en las que aparecen los callos son las siguientes:

  • En la planta del pie, con predominio de las zonas de apoyo, como las cabezas de los huesos metatarsales, y en los talones.
  • En los dedos, especialmente en el primero o dedo gordo.
  • Entre los dedos.
  • En los laterales de los dedos.
  • En la parte superior de los dedos.
  • En los laterales de los pies.