Caída del cabello

La caída del cabello es uno de los motivos de consulta más frecuentes en dermatología.

Hay épocas del año, especialmente en otoño, en que aumenta la cantidad de pelo que se pierde.

Causas de la caída del cabello

Más allá de la caída de cabello estacional, el ritmo de vida (estrés), una dieta carente de nutrientes esenciales, desequilibrios hormonales, el post-parto, la menopausia, alteraciones de la tiroides, infecciones, algunos medicamentos para la tensión, diabetes, colesterol, anemia, anticonceptivos… pueden tener efectos secundarios que repercuten en el crecimiento del cabello y generar una mayor pérdida capilar.  

El estrés es una de las causas de muchos trastornos capilares. En situaciones de estrés o ansiedad la glándula suprarrenal funciona en exceso y produce más adrenalina de la necesaria, lo que incrementa la testosterona provocando que el cabello se debilite. Por otro lado, en las situaciones de estrés se produce también un aumento de los requerimientos nutricionales, lo que conlleva a que, en muchas ocasiones, la ingesta de nutrientes a través de la dieta sea insuficiente. El cuerpo destina sus recursos a lo que es de vital importancia y, el cabello, al no ser indispensable para la supervivencia, es el primero en manifestar los síntomas de estas carencias nutricionales.

Los efectos de la caída del cabello

La caída del cabello supone un trauma, llegando a ser un problema severo que afecta a la autoconfianza de quien la padece, hombre o mujer, influyendo en su poder de seducción, pudiendo llegar a convertirse en una obsesión.

Cuando se produce una pérdida superior a los 150 cabellos, lo más probable es que el pelo esté débil. Es fácil saber cuándo nos encontramos con este problema, simplemente mirando el cepillo, claro indicador de la calidad y cantidad de cabello perdido diariamente. 

Cómo evitar la caída del cabello

Para evitar la caída del cabello, un complemento nutricional específico es de gran ayuda, ya que actúa sobre el fondo del problema y activa la autorregulación del propio organismo, llegando a detener la pérdida excesiva de pelo. Los efectos se suelen percibir a partir del primer mes, aunque se aconseja mantener el tratamiento durante un mínimo de tres meses.

Por otro lado, el uso de productos complementarios: champús suaves de alto poder acondicionador, mascarillas reparadoras y protectoras, etc. contribuirán también a mantener una buena salud capilar.

El estrés es un factor que puede afectar a la caída y que debemos intentar controlar. El ejercicio físico, las técnicas de relajación, la dieta equilibrada y algunos productos naturales nos pueden ayudar a combatirlo.