Golpes

Por la naturaleza de los niños, es imposible pedirles que se queden quietos. Su esencia es la de jugar, experimentar y moverse constantemente, y es por ello por lo que resulta inevitable que en algún momento sufran pequeños golpes o caídas. Afortunadamente, la mayoría de ellos no deberían tener mayores consecuencias.

Lo primero que hay que hacer es asegurarse de que el niño no tenga heridas graves, que no se haya roto ningún hueso y que no haya sufrido un golpe en la cabeza.

Consejos generales para prevenir golpes o caídas

Nunca debemos dejar a un niño pequeño desatendido.

Las siguientes medidas de seguridad también pueden ser útiles para prevenir este tipo de accidentes:

  • Utilizar vallas protectoras en escaleras.
  • Instalar sistemas de seguridad para niños en las ventanas y balcones.
  • Colocar topes para los muebles con esquinas y cantos agudos.
  • Sujetar siempre a los niños con las cintas se seguridad en tronas, balancines, hamacas, etc.
  • Colocar algún elemento amortiguador de caídas junto a la cama o cuna.

Golpes en la cabeza

Los golpes en la cabeza en niños son muy comunes. De hecho, se estima que el 50% de los traumatismos craneales o craneoencefálicos se producen en menores de 15 años.

Esto se debe a que la infancia es una etapa de aprendizaje psicomotor y en la que los más pequeños tienden a sobrevalorar sus capacidades.

Afortunadamente, la gran mayoría de los traumatismos en la cabeza son leves y no producen daños, más allá de la posible aparición de un chichón o una pequeña herida. Sin embargo, suelen generar una gran preocupación entre padres y cuidadores.

Tanto es así, que las caídas y los golpes en la cabeza en bebés y niños son un motivo frecuente de consulta en los servicios de urgencia.

Cuando los niños se dan golpes en la cabeza, es importante saber cómo curarlos de forma correcta y tener claro cuándo llevar al niño al médico.

Tras recibir el golpe, debemos vigilar su estado durante 24 horas o, idealmente, durante las siguientes 72 horas.

Ante cualquier síntoma o comportamiento fuera de lo normal hay que ir al médico, especialmente cuando después del golpe en la cabeza el niño tiene:

  • Pérdida de conciencia.
  • Atontamiento, somnolencia o responde cada vez peor a los estímulos.
  • Vómitos repetitivos.
  • Asimetría de pupilas.
  • Convulsiones.

Golpes en la cabeza con herida

Si el niño sangra, es importante observar si tiene cuerpos extraños incrustados y si los huesos ceden al tacto; en esos casos, no hay que tocar la herida y hay que acudir a urgencias de inmediato.

Si tiene un corte en la piel, es conveniente lavarlo bajo el grifo, presionar la herida con una gasa para detener la hemorragia y aplicar hielo envuelto en un paño.

En el caso de que la herida sea profunda y grande y pueda necesitar una sutura, se debería acudir al centro sanitario antes de cuatro horas.

Chichones

En el caso de que el niño tenga chichones, se debe aplicar frío local con hielo envuelto en un paño o un gel refrescante.

Otra recomendación es el uso de productos específicos para golpes y chichones en niños. Estos suelen estar formulados a partir de plantas medicinales de efecto calmante. Entre ellas, el árnica, el harpagofito y la matricaria marítima.

También pueden contener ingredientes que proporcionen un efecto frescor, como la menta.

Es importante observar si el chichón va a más, se hace largo o blando; en ese caso sería necesario acudir a un centro sanitario lo antes posible.